Benvinguts al nostre espai. O millor dit, al vostre espai, perquè aquest és un espai per vosaltres, per tots els amants de la literatura.

Què us trobareu aquí? Què és, amb tot el que la xarxa ofereix a tots els nivells per tothom, el que nosaltres podem aportar de nou a dins un món tan vast com aquest, el món literari? Doncs una cosa molt senzilla: Que tots nosaltres, els autors d’aquesta web, som de casa. Parlarem de moltes coses; dels best-sellers que us agraden, dels gèneres que més us interessen, de les novetats literàries, dels grans clàssics... Posarem al vostre abast totes les nostres aportacions: articles de diferents temes, contes, novel·les i narracions, còmics i il·lustracions, perquè conegueu la nostra obra i, fins i tot, ens feu arribar la vostra perquè puguem compartir-la i conèixer-la.

Com farem tot això? Doncs mitjançant els vostres comentaris. Així podrem saber quins temes us interessen més, per orientar les nostres publicacions setmanals als vostres gustos, per parlar dels temes que realment us resultin interessants. I amb les vostres critiques als nostres escrits ens ajudareu a créixer com escriptors.

El nostre desig és, per sobre de tot, fomentar el vostre interès per la literatura, ja que només la lectura ens transporta de manera duradora a altres espais, a altres universos; la lectura, com cap altra cosa, ens ensenya l’empatia i ens culturitza, ens fa enamorar-nos, plorar, riure i viure a dins del cap d’altres persones com res més ho aconsegueix.

Per tot això, us convidem a tots vosaltres a prendre amb nosaltres un cafè a la plaça.

Us esperem.

Mostrando entradas con la etiqueta Edgar Allan Poe. Mostrar todas las entradas
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lunes, 13 de junio de 2016

¡Facebookers!

En ocasiones, tengo ideas. Pensé que leo en facebook muchas veces cosas del tipo "si te importo, comparte esto en tu muro", añadiendo un "sé quién no lo hará" para hacerte sentir culpable; o cosas del tipo "si no hay foto, la gente no lee, a ver si estás leyendo esto, y te hago tal prueba". Me fastidian esos post. No creo que sea necesario que nadie me demuestre que lee las chorradas que escribo; yo las pongo ahí, y si arranco una sonrisa o una sensación, del tipo que sea, pues ya lo doy por bien empleado y eso que se lleva el lector. Pero, ya no por mí, si no por todos los que leéis mis puyas, se me ocurrió: ¿Y si nos conocemos mejor? ¿Qué os gusta, qué os dice algo? Y os pedí que me lo dijeseis. La respuesta fue abrumadora; sois tan variados, tan diversos, que me siento orgullosa de que esteis ahí, con todas vuestras diferencias. Así pues, me encontré con románticos, como Rosa María Santacreu, que me decía que "el que se aleja de ti es porque, seguramente, sobraba en tu vida", o Glory, que nos recuerda que "si lloramos por no poder ver el Sol, las lágrimas nos impedirán ver las estrellas". O José María Parras, que nos dice que "nada graba tan fijamente una cosa en nuestros recuerdos como el deseo de olvidarla". En la misma línea, Iris Navarro apuntó que "los espejos se toman para vernos la cara; el arte, para vernos el alma"; o Adam Christopher, que nos trae una frase de Alicia en el País de las Maravillas: "Sólo es imposible si lo crees". Y casi en esa sentenciosa línea romántica me atrevería a poner la frase de Laura Vila, una sabia reflexión: "Si no te gusta lo que cosechas, analiza y cambia lo que siembras". O la frase de Tagore que nos trae Rocío Rodriguez: "Nadie da las gracias al cauce seco por su pasado". O alguna frase optimista, como la de Laia Jordana: "Hoy es un buen día para tener un gran día". Y para filosofías populares, Luis Valdelvira nos recuerda que "la lengua es el único utensilio de corte que se afila con el uso", y Joan Vallcorba nos dice que "las malas lenguas hablan, las buenas sacan orgasmos". Estoy de acuerdo, Joan. Y entre esos dichos populares, Joan nos dice un refrán: "Tantas cabezas, tantos sombreros". Y Luis Valdelvira de nuevo nos trae una frase absolutamente genial: un dicho andaluz para decirle a alguien que grite menos: "¿Por qué no hablas más callao?" Josep Cassart nos cuenta una anécdota de los años sesenta: Unos críos jugaban en la calle a pelota y golpearon un coche sin querer. El conductor se bajó enfadado y les preguntó sus nombres para buscar a sus padres, a lo que los chicos respondieron: "Yo soy el Figa (el higo), yo el Fava (la haba) yo el Aguaitaculs (el mira-culos)". Como para encontrarlos.  Y para filosofías humanas, César Muñóz: "No es serio vivir, amar, educar, participar,trabajar, sin humor". Y siguiendo en la línea filosófica, Cristina González nos trae una cita de Cioran: "España, como Rusia, es una nación "preñada de Dios", a otras naciones les basta con conocerlo, mientras que España lo lleva dentro". Sergio nos recuerda a Platón en su frase "es pérfido aquel amante vulgar que se enamora más del cuerpo que del alma, pues ni siquiera es estable, al no estar enamorado tampoco de una cosa estable, ya que tan pronto se marchita la flor del cuerpo del que estaba enamorado, ‘desaparece volando’, tras violar muchas palabras y promesas. En cambio el que está enamorado de un carácter que es bueno permanece firme a lo largo de toda su vida, al estar íntimamente unido a algo estable". Incluso algunas filosofías personales, como la de Ivan Gómez, que nos dice que "la historia de una espada se escribe con sangre", o la de Kohi Desu, que nos sorprende con una sentencia un poco agorera: "Un amigo es un enemigo que todavía no te ha traicionado". Entre estas frases lapidarias tenemos a Benet Asensio, con una muy bella: "No pienses... La mente no hace más que crear abismos que solo el corazón puede cruzar". Y a Eric del Castillo, con esta freudiana frase: "Estamos hechos de carne y hueso, pero tenemos que vivir como si fuéramos de hierro" . Y Silvia Latorre nos pone un poquito melancólicos: "La niñez es un estado de consciencia que termina el día en el que un charco es percibido como un obstáculo no como una oportunidad". Claro que, para frases lapidarias, Joan Vallcorba nos trae una del maestro Cela: "No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo". Cierto, se mire como se mire. Y vamos por las frases puramente literarias: Laura López nos dice que, según Ralph Waldo Emerson, "los libros no son más que para inspirarnos", y para inspiraciones, José Antonio Valverde nos dice que nos leamos El sueño Eterno, que está lleno de frases maravillosas (apuntamos el dato, José). Francesc Barnades nos transcribe una cita de Los bajos fondos, de Gorki: "Vassilissa Karpovna, no te tengo miedo, no te tengo miedo!" Dami Tel Alava nos da una cita de Melville en Bartleby, el escribiente: "Preferiría no hacerlo", como quintaesencia de la rebeldía en un hombre que jamás le había tosido a nadie. Gurggy nos trae un pequeño diálogo de El curioso caso Valdemar, de Edgar Allan Poe: "Como recordará, le había preguntado si seguía durmiendo. Y ahora escuché: - Sí..., No, Estuve durmiendo... Y ahora... Ahora... Estoy muerto." Ferru nos habla, en la misma línea espeluznante, de una bienvenida muy especial: la de Drácula al joven abogado. "¡Le doy la bienvenida a mi casa, señor Harker!". Jordi Giner nos trae el comienzo de Rebecca, de Daphne du Maurier: "Anoche soñé que volvía a Manderley". Y Marc Padilla nos regala nada menos que una frase de Shakespeare en Hamlet: "Cuantas veces con el semblante de la devoción y la apariencia de acciones piadosas engañamos al diablo mismo" Mayte Escobar a escogido dos frases literarias: "Somos las hijas de las brujas que no pudisteis quemar", y el comienzo de El dibuixant, de la que firma este post: "Cuando morí, entendí dos cosas: ". César Muñóz nos trae ahora una cita del libro "El deseo según Guilles Deleuze": : Diferencia entre un ser humano VIVO y otro VITALISTA. Un ser humano VIVO, ama la vida, porque está acostumbrado a vivir. Un ser humano VITALISTA, ama la vida, porque está acostumbrado a amar. Ama a otro ser humano, un paisaje, una música, una calle, una esquina, un café..." Y terminamos con frases de cine: José Antonio Delgado nos recuerda la celebérrima escena de Blade Runner, en que Rutger Hauer interpreta a Roy el androide que, antes de morir, nos deja un soliloquio maravilloso que termina con la frase "todas esas cosas se perderán como lágrimas en la lluvia". El Xesco nos apunta un diálogo de El Rey Leon: 
-Papá, ¿somos amigos, verdad? Y siempre estaremos juntos, ¿verdad? 
-Simba, te voy a contar algo que un día me dijo mi padre. Mira las estrellas, los grandes reyes del pasado nos observan desde esas estrellas. 
-¿De veras? 
-Sí. Y cuando te sientas solo recuerda que esos reyes estarán ahí para guiarte. Y yo también.

Montse Sarri nos trae una cita de Esplendor en la hierba: "Cuando ya nada puede devolver el esplendor en la hierba , la gloria en las flores..no hay porque afligirse, porque la belleza subsiste siempre en el recuerdo". Sergio nos da una frase de la película Wall Street: "No serás tan ingenuo de creer que vivimos en una democracia, ¿Verdad Buddy? Esto es un libre mercado y tú eres parte de él". Y David Tantinyà, una bastante contundente de Instinto Básico: "Pues a mi ella me parece el polvo del siglo". Adam Christopher nos recuerda las últimas palabras de John en La milla verde: "Pido perdón por lo que soy"; Alexander Copperwhite nos dice otra de El último samurai: "La clave está en...no pensar". Cristina Pous, una de Conan el Bárbaro, muy nietschiana: "Lo que no te mata te hace más fuerte". Glory nos recuerda el espeluznante "Redrum, redrum, redrum!" de El resplandor; el grito del niño hacia a su madre mientras la amenaza con un cuchillo. José Antonio Valverde apunta una de Ser o no ser, de Lubitsch: "-¿Conoce al famoso actor polaco Joseph Tura?
-Ah sí! Es es el que hace con Shakespeare lo que nosotros estamos haciendo en Polonia..."
Terminamos con un par de versos de canciones que nos trae Sergio: "No hay más ley que la ley del tesoro en las minas del rey Salomón" o "¿Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar?", ambas de Joaquín Sabina, y un rap de Canserbero que nos da una idea de lo que parece importar más en la actualidad: "Vivimos entrenando para hacer dinero estudiando cosas que a veces ni siquiera queremos, y esculpiendo nuestros cuerpos, pues sabemos que para ver corazones todos son ciegos".
      ¿Cómo os doy las gracias? Pues con una de mis frases favoritas, cuyo autor desconozco: "La fragancia siempre queda en la mano que da la rosa". Las rosas, vuestras frases. La fragancia en vuestra mano. 

Gemma Minguillón





 

sábado, 26 de julio de 2014

De la literatura de misterio, terror, suspense y otras hierbas

      No es como para escribir una simple entrada; de hecho, como suele decirse, han corrido ríos de tinta hablando sobre unos y otros autores: Desde genios como Poe, que literalmente inventó el género, pasando por todos los autores románticos como Bécquer y sus cuentos de terror, Shelley, el bueno de Doyle, Lovecraft o la señora Christie, y tantísimos más que me dejo por el camino, la literatura fantástica, terrorífica y de misterio nos ha fascinado, horrorizado y dado, sin lugar a dudas, muchos de nuestros mejores momentos literarios. 
      Pero, ¿qué sucede ahora, cuando vamos a la Fnac y nos vemos invadidos por tiempos entre costuras, sombras del señor Grey y libros de un humor difícilmente calificable como tal? ¿Qué autor puede decir ahora que esté cultivando como Dios manda un género tan complicado, tan seductor y atractivo? A simple vista, todo parecen tópicos: Seguimos con las casas encantadas, las mujeres perseguidas, los libros de "susto", que yo considero un nuevo género y se basan en buscar el sobresalto del lector a intervalos regulares; las intrigas vaticanas, etc. ¿Alguien tiene ganas de tomarse en serio un asunto tan trascendente como este?
      Naturalmente, tenemos a la señora Rice, que (¿os lo he dicho ya?) nos regalará una nueva entrega de sus Crónicas Vampíricas, "El Príncipe Lestat", en Octubre. ¿Alguien más?
      Pues sí. Aparte de thrillers interesantes como los de Asa Larsson , por ejemplo, tenemos cosas muy notables sin movernos de casita. Me refiero a "El guardián invisible", de Dolores Redondo, en una prosa impecable para lo que nos tienen acostumbrados últimamente y con una trama interesante e ingeniosa, así como muy bien llevada. 
      Por desgracia, poco más ahora mismo. Escribir una buena novela de misterio es complicadísimo; no sólo hace falta una buena idea, sino que este género, como ningún otro, requiere una atención a los detalles, una estructura fija y un nivel de dominio de los distintos recursos literarios como ningún otro. 
            De manera que no nos queda otra a los escritores amateurs que seguir trabajando firmemente en el asunto, a ver si hay suerte y logramos un thriller verdaderamente notable. Mientras, y para que os curéis en salud, seguid con Poe (os recomiendo sus "Historias Extraordinarias"), con las "Rimas y Leyendas" de Gustavo Adolfo Becquer, con el inefable Arsene Lupin, o con esos cuentos dignos de un buen cómic que escribía Lovecraft. No olvideis que los autores muertos suelen ser, la mayor parte de las veces, los más fiables. En cuanto a los vivos, en la medida que os fiéis de mi criterio, ya os iré comentando mis hallazgos.

                                             Gemma Minguillón

sábado, 10 de mayo de 2014

El detectiu Baldo Sanmartín entrevista a Hércules Poirot

       Menut, polit i molt ben planxat, l'home que tinc assegut davant sembla exàctament igual a la descripció que d'ell fa la seva autora. El cap amb forma d'ou, que inclina de cantó de tant en tant, llueix com tot guarniment un perfecte bigoti ben dibuixat i lluent.
       - Bona tarda, senyor Poirot.
       - Bona tarda, monsieur Sanmartín.
       - Mira per on; els dos detectius més grans de la Història aqui, asseguts un davant de l'altra-, bromejo. Poirot em torna un somriure.
       - Parli per vosté, monsieur. Jo ja fa temps que vaig superar-la, la Història. La meva perfecció deductiva ratlla el que es sublim.
       - Això tinc entés, si... Com es va ficar en tot això, monsieur? Vull dir, al camp de la investigació privada.
     - Mon dieu, mon amí. D'això fa tant, ha plogut tant... Veureu, la senyora Christie es va basar especialment en antics detectius, sobre tot en Auguste Dupin, del gran Edgard Allan Poe. Però el fet de que jo sigui belga i visqui a Anglaterra d'ençà de les acaballes de la Primera Guerra Mundial té a veure precissament amb això, amb la guerra i l'ocupació alemanya del meu païs. 
        - Efectivament, si més no això justifica el fet que una persona tant competent com vostè estigués desocupada a Anglaterra. I digui'm, en quants cassos ha treballat, monsieur?
       - Sacre bleu! Qui ho pot saber? En moltíssims, mon amie.
       - Cert, potser li demano que exprimeixi massa les seves petites cèlules grisses... Bé, digui'm el seu cas més important.
       - Oh, això és molt dificil. Bé, tots ho són, però un dels més notables va ser el cas de l'Orient Express, naturalment. Es clar que els cassos a Egipte, Mesopotàmia, o els relacionats amb diferents families importants angleses tampoc estàn malament... Teniu una copeta de sirop?
       - ...Em sap greu, crec que no. Si voleu un cafè... - Ell el rebutja, amb gest de repugnància. - Quina és la clau del vostre èxit, Poirot?
       - Oh!, sens dubte, l'ordre, el mètode, l'anàlisi...
       - ...Bé, jo em refería al vostre èxit literari, monsieur.
       - Doncs... suposo que la lògica-. El miro estranyat. - Oh, si, mon amie, la lògica! Veureu, els meus casos són problemes de lògica. Donen al lector tots els punts, sense estafar ni una sola dada important. Tot és allà, davant els seus ulls, perquè pugui resoldre el trencaclosques. Llavors jo el resolc, i el lector pensa: "És cert, ho he tingut davant el nas tota l'estona i no ho veia!". És natural que no ho vegin, monsieur Sanmartín; hi ha coses que només pot veure el gran Hercules Poirot!

       Somriu satisfet novament, mira la tauleta i, en no trobar el seu sirop, agafa el seu bastó i em mira fixament, amable i proper, i alhora veient a dins meu coses que ni jo mateix conec...

                                                                    
                                                     (Els drets del personatge d'Hércules Poirot pertanyen als legitims propietaris del seu copyright).


                                                                                                             Gemma Minguillón