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Què us trobareu aquí? Què és, amb tot el que la xarxa ofereix a tots els nivells per tothom, el que nosaltres podem aportar de nou a dins un món tan vast com aquest, el món literari? Doncs una cosa molt senzilla: Que tots nosaltres, els autors d’aquesta web, som de casa. Parlarem de moltes coses; dels best-sellers que us agraden, dels gèneres que més us interessen, de les novetats literàries, dels grans clàssics... Posarem al vostre abast totes les nostres aportacions: articles de diferents temes, contes, novel·les i narracions, còmics i il·lustracions, perquè conegueu la nostra obra i, fins i tot, ens feu arribar la vostra perquè puguem compartir-la i conèixer-la.

Com farem tot això? Doncs mitjançant els vostres comentaris. Així podrem saber quins temes us interessen més, per orientar les nostres publicacions setmanals als vostres gustos, per parlar dels temes que realment us resultin interessants. I amb les vostres critiques als nostres escrits ens ajudareu a créixer com escriptors.

El nostre desig és, per sobre de tot, fomentar el vostre interès per la literatura, ja que només la lectura ens transporta de manera duradora a altres espais, a altres universos; la lectura, com cap altra cosa, ens ensenya l’empatia i ens culturitza, ens fa enamorar-nos, plorar, riure i viure a dins del cap d’altres persones com res més ho aconsegueix.

Per tot això, us convidem a tots vosaltres a prendre amb nosaltres un cafè a la plaça.

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martes, 10 de marzo de 2015

Courtney Love

Seguro que si afirmo algo del tipo "los románticos, en realidad, son los hombres y no las mujeres", me vais a tildar de loca. Pero vamos a pensar en ello. Prometo ser breve.
      El Romanticismo fue, como sabemos, una corriente cultural del siglo diecinueve, que nació para romper con todo, de una u otra forma. Más bien se trataba de una generación de disconformes, de gente que estaba harta de oír hablar de la Razón, de la Ilustración y del sin Dios que supuso aquel siglo en que lo que estaba de moda eran la mente, el cerebro y el método. Y ahí llegaron un montón de jóvenes poetas, pintores y escritores diciendo que de eso nada, que el sentimiento era lo único legítimo. Lo decían desde el hastío y, por añadidura, maximizaban todo cuanto podía llevar al ser humano al límite, en especial la muerte. Eran jóvenes disconformes, llorones, oscuros y adoradores de Satán y el Más Allá. Vamos, lo que hoy conocemos como góticos, que en realidad no son otra cosa que los nuevos románticos (nunca supe por qué se hacen llamar góticos, si lo que se estilaba en el gótico era la luz y el canto a la vida). 
      Resumiendo, la corriente cultural del Romanticismo dio grandes genios, y los más grandes de ellos, los mejores, estaban (lo que hoy llamaríamos con mucho cariño) completamente locos. Edgard Allan Poe dormía sobre la tumba de Anne Lee a los catorce años; Lord Byron hacía el amor sin quitarse jamás las botas, cosa que desconcertaba a sus amantes; Gustavo Adolfo Bequer estaba completamente obsesionado por el sexo y Lovecraft... bueno, que vamos a decir del bueno de Lovecraft. Mejor leer alguna de sus obras maestras para hacernos a la idea.
      En este orden de cosas, me atrevo a decir que no es posible ser un genio y una persona equilibrada al mismo tiempo. El equilibrio está reñido con esa dosis de locura que necesita toda obra maestra. Y es ahí donde vuelvo al origen de la cuestión: ¿Están las mujeres lo bastante locas? En general, yo diría que no. 
      Hay maravillosas excepciones como (sin irnos del mismo siglo) Mary Shelley, las Bronte o Rosalía de Castro. Pero, en general, las mujeres siempre han tendido hacia el sentido común, la razón y el pragmatismo. Incluso las grandes artistas nos ofrecen obras con método, bien estructuradas y bastante alejadas de esas ensoñaciones enloquecidas de los grandes genios dieciochescos. Es por eso que, para mí, los románticos son ellos. Y para muestra, un botón.
      De todas las teorías conspirativas sobre la muerte de Kurt Cobain (que son muchas y muy variopintas), mi favorita es la del pacto de suicidio. Sea o no cierta, resume muy bien lo que quiero decir. Dice así: Kurt Cobain, enfermo desde siempre con terribles dolores de estómago que no podía curar de ningún modo, recurrió muy pronto a las drogas para calmar sus males. Entre eso y lo mal que llevó su éxito (y, naturalmente, su genialidad, que le convertía en un romántico de libro), decidió suicidarse. Se puso de acuerdo para ello con Courtney Love, su esposa. Sería un doble suicidio: Primero se dispararía él y después lo haría ella. Y así fue; Kurt se pegó el tiro y llegó el turno de Courtney, quien cogió el arma, la miró...y no disparó. Al fin y al cabo, a ella no le dolía nada y, caramba, se acababa de convertir en la viuda de un hombre rico. De modo que soltó el arma y lo heredó todo. 
      ¿Hay alguna imagen más romántica que la de Kurt disparándose para dejar de sufrir, confiando en que su esposa le seguirá al otro mundo? Y, ¿hay alguna imagen más práctica que la de Courtney Love mirando a su esposo y soltando el arma? Yo creo que no.
      Bendita diversidad.

                                                          Gemma Minguillón

sábado, 26 de julio de 2014

De la literatura de misterio, terror, suspense y otras hierbas

      No es como para escribir una simple entrada; de hecho, como suele decirse, han corrido ríos de tinta hablando sobre unos y otros autores: Desde genios como Poe, que literalmente inventó el género, pasando por todos los autores románticos como Bécquer y sus cuentos de terror, Shelley, el bueno de Doyle, Lovecraft o la señora Christie, y tantísimos más que me dejo por el camino, la literatura fantástica, terrorífica y de misterio nos ha fascinado, horrorizado y dado, sin lugar a dudas, muchos de nuestros mejores momentos literarios. 
      Pero, ¿qué sucede ahora, cuando vamos a la Fnac y nos vemos invadidos por tiempos entre costuras, sombras del señor Grey y libros de un humor difícilmente calificable como tal? ¿Qué autor puede decir ahora que esté cultivando como Dios manda un género tan complicado, tan seductor y atractivo? A simple vista, todo parecen tópicos: Seguimos con las casas encantadas, las mujeres perseguidas, los libros de "susto", que yo considero un nuevo género y se basan en buscar el sobresalto del lector a intervalos regulares; las intrigas vaticanas, etc. ¿Alguien tiene ganas de tomarse en serio un asunto tan trascendente como este?
      Naturalmente, tenemos a la señora Rice, que (¿os lo he dicho ya?) nos regalará una nueva entrega de sus Crónicas Vampíricas, "El Príncipe Lestat", en Octubre. ¿Alguien más?
      Pues sí. Aparte de thrillers interesantes como los de Asa Larsson , por ejemplo, tenemos cosas muy notables sin movernos de casita. Me refiero a "El guardián invisible", de Dolores Redondo, en una prosa impecable para lo que nos tienen acostumbrados últimamente y con una trama interesante e ingeniosa, así como muy bien llevada. 
      Por desgracia, poco más ahora mismo. Escribir una buena novela de misterio es complicadísimo; no sólo hace falta una buena idea, sino que este género, como ningún otro, requiere una atención a los detalles, una estructura fija y un nivel de dominio de los distintos recursos literarios como ningún otro. 
            De manera que no nos queda otra a los escritores amateurs que seguir trabajando firmemente en el asunto, a ver si hay suerte y logramos un thriller verdaderamente notable. Mientras, y para que os curéis en salud, seguid con Poe (os recomiendo sus "Historias Extraordinarias"), con las "Rimas y Leyendas" de Gustavo Adolfo Becquer, con el inefable Arsene Lupin, o con esos cuentos dignos de un buen cómic que escribía Lovecraft. No olvideis que los autores muertos suelen ser, la mayor parte de las veces, los más fiables. En cuanto a los vivos, en la medida que os fiéis de mi criterio, ya os iré comentando mis hallazgos.

                                             Gemma Minguillón